Una guía básica sobre Primeros Auxilios Psicológicos
Tiempo de lectura: 4:15 min.
A veces no sabemos qué hacer cuando alguien está pasando por una crisis emocional. Es normal sentir miedo de decir algo equivocado o de empeorar la situación. Sin embargo, tu presencia, tu escucha y un acompañamiento respetuoso pueden marcar una gran diferencia. Así como aprendemos a atender una herida física, también podemos aprender a brindar un apoyo inicial cuando alguien se siente emocionalmente desbordado.
Una crisis emocional es un estado temporal en el que la persona siente que ha perdido su equilibrio y le cuesta afrontar lo que está viviendo (González Gutiérrez et al., 2025). Durante este momento, el cuerpo responde como si estuviera ante una amenaza, liberando hormonas como el cortisol y la adrenalina, lo que puede provocar ansiedad, miedo intenso o sensación de pérdida de control. Si recibe apoyo oportuno, es más probable que la persona recupere poco a poco su estabilidad y evite que el malestar se prolongue (Secretaría de Salud, 2024).
¿Qué son (y qué no son) los Primeros Auxilios Psicológicos?
Los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) son un apoyo emocional inmediato que busca ayudar a la persona a recuperar la calma y proteger su bienestar. Lo ideal es brindarlos durante las primeras 72 horas después del evento que provocó la crisis.
Es importante recordar que no sustituyen la terapia ni la atención especializada. Tampoco consisten en hacer que la persona cuente todo lo ocurrido si no lo desea. Su objetivo es acompañar, escuchar y ayudar a que recupere un poco de estabilidad (Secretaría de Salud, 2024).
¿Cómo reconocer que alguien necesita ayuda?
Las personas pueden reaccionar de distintas maneras durante una crisis. Estas respuestas son normales ante situaciones difíciles (Secretaría de Salud, 2024). Algunas señales son:
- Conductuales: aislamiento, llanto incontrolable, mucha inquietud o consumo de sustancias.
- Emocionales: ansiedad, irritabilidad, miedo intenso o dificultad para expresar emociones.
- Físicas: palpitaciones, dificultad para respirar, temblores, cansancio o problemas para dormir.
- En sus relaciones: alejarse de otras personas o tener conflictos con familiares y amistades.
- En el pensamiento: confusión, dificultad para tomar decisiones, olvidos o pesadillas.

¿Cómo puedes ayudar? Las 3 “E”
1. Evaluar y observar. Antes de acercarte, asegúrate de que el lugar sea seguro tanto para ti, como para la persona en crisis. Observa si existen necesidades básicas sin cubrir, como agua, medicamentos o atención médica, y si la persona muestra señales de una crisis grave (Secretaría de Salud, 2024).
2. Escuchar. Busca un espacio tranquilo, escucha con atención y sin interrumpir. Puedes hacer preguntas como: “¿Qué es lo que más te preocupa en este momento?” o “¿Cómo puedo ayudarte?”. Valida lo que siente sin minimizar su experiencia. Evita frases como “hay personas que están peor” o promesas como “todo va a estar bien” (Sura, s.f.).
3. Enlazar y conectar. Si la persona lo acepta, ayúdale a contactar a familiares, amistades u otras personas de confianza. Si el malestar continúa o aumenta, oriéntale para buscar atención profesional en salud mental (Secretaría de Salud, 2024).
Acompañamiento según cada persona
Cada persona vive una crisis de forma distinta, por lo que el acompañamiento debe ser respetuoso y libre de prejuicios (Secretaría de Salud, 2024).
- Niñas y niños: ayúdales a recuperar la sensación de seguridad mediante rutinas y explicaciones sencillas. Evita separarlos de sus figuras de cuidado.
- Adolescentes: escucha sin juzgar y respeta su necesidad de autonomía.
- Personas adultas mayores: respeta sus decisiones y reconoce el valor emocional que pueden tener sus pertenencias o mascotas.
- Población LGBTTIQ+: pregunta cómo desean ser llamadas. Si no es posible saberlo, utiliza expresiones como “tú” o “usted”.

Lo que es mejor evitar
Para brindar un acompañamiento respetuoso y evitar generar más malestar (González Gutiérrez et al., 2025):
- No mires constantemente el reloj ni realices actividades que distraigan tu atención.
- No obligues a la persona a hablar ni la toques sin su consentimiento.
- No juzgues ni etiquetes sus reacciones; el objetivo es ayudarle a recuperar poco a poco su estabilidad.
Un acompañamiento que puede hacer la diferencia
Brindar Primeros Auxilios Psicológicos es una forma de cuidar a quienes nos rodean. Si notas que la persona habla de hacerse daño, está muy desorientada o la crisis no disminuye, es importante buscar apoyo profesional lo antes posible. En Integral+mente encontrarás especialistas que pueden acompañarle en este proceso:
Este artículo se hizo con información de:
González Gutiérrez, A. J., Salcido, L., y Elizalde, M. (2025). ¡Estamos en crisis! La importancia de los primeros auxilios psicológicos. Ciencia UNAM. https://ciencia.unam.mx/leer/1628/-estamos-en-crisis-la-importancia-de-los-primeros-auxilios-psicologicos-
Secretaría de Salud. (2024). Primeros Auxilios Psicológicos en el contexto escolar: Cuadernillo PAP. Gobierno de México. https://www.gob.mx/conasama/documentos/manual-de-primeros-auxilios-psicologicos-en-el-contexto-escolar?idiom=es
Sura. (s.f.). Primeros Auxilios Psicológicos. Asegúrate de Vivir. https://www.arlsura.com/demos/salud-mental/files/primeros_auxilios_psicologicos.pdf
*El contenido de este artículo se redacta sólo con fines informativos. No puede servir como diagnóstico. tratamiento o recomendación de un profesional. Consulta con tu especialista ante cualquier duda.




