¿POR QUÉ TE ENCANTA SUFRIR CON EL PICANTE? 

La ciencia detrás del antojo

Tiempo de lectura: 4 min.

Placer y dolor en un mismo bocado 

Ese ardor en la lengua cuando pruebas algo muy picante (la sensación de que sube la temperatura, las gotas de sudor y, a veces, las lágrimas) puede parecer contradictorio: te hace sentir mal y, aun así, sigues comiendo. ¿Qué ocurre para que disfrutes algo que, a simple vista, es doloroso? En este texto explorarás tanto la explicación fisiológica como las razones psicológicas que convierten el picante en un placer con matices de sufrimiento.

¿Qué pasa en tu cuerpo cuando comes picante? 

Lo que llamas “picante” no es en realidad un sabor sino una irritación química. Investigaciones recientes describen a la capsaicina (el compuesto activo de los chiles) como un irritante que el cuerpo detecta mediante receptores nerviosos. Específicamente, la capsaicina activa el receptor TRPV1, presente en las terminaciones sensoriales de la boca y de otras partes del cuerpo. Ese receptor participa en la percepción del calor, por eso el picante se siente como quemazón aunque no haya calor real (Siebert et al., 2022).

Al activarse esta vía, tu organismo reacciona como si necesitara enfriarse: aumenta la sudoración y se estimula la producción de saliva, lágrimas y moco; por eso lagrimeas o se te corre la nariz. La sensación intensa suele durar un tiempo limitado (las moléculas de capsaicina dejan de unirse a los receptores con el paso de los minutos) y luego el estímulo continúa su recorrido por la garganta y el tracto digestivo (University Hospitals, 2022).

El cerebro, las endorfinas y el “placer del sufrimiento” 

Lejos de ser sólo una molestia, ese dolor químico desencadena en tu cerebro respuestas que pueden volverse gratificantes. Estudios sobre el tema señalan que, ante la sensación de ardor, el cuerpo libera endorfinas y serotonina (neuroquímicos asociados al alivio del dolor y al bienestar) y eso ayuda a transformar la experiencia en algo placentero (San Mauro et al., 2016).

Además, la habituación importa: con exposiciones repetidas el picante suele sentirse menos doloroso y más agradable. Es el mismo principio que se usa cuando expones a niñas y niños de forma gradual a sabores nuevos: con el tiempo, lo que al inicio provoca rechazo puede pasar a formar parte de tus preferencias (Siebert et al., 2022). 

También se ha encontrado relación entre el gusto por lo picante y la búsqueda de sensaciones: personas que disfrutan situaciones intensas (montañas rusas, retos, bebidas fuertes) tienden a disfrutar más las comidas picantes. En ciertos grupos sociales, además, el consumo de chile puede estar ligado a la imagen personal (por ejemplo, mostrarse “aguantador” frente a las y los pares) lo que refuerza el comportamiento (Byrnes y Hayes, 2013).

Imagen Persona muerde pimiento rojo.

Factores emocionales y culturales detrás del antojo 

El chile no solo actúa en tu boca: llega cargado de historia y de afecto. En México, por ejemplo, variedades como el habanero, el serrano o el chiltepín forman parte de la identidad culinaria y de los rituales familiares; comer picante muchas veces significa compartir, recordar comidas de la infancia o sentir pertenencia (Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, 2021). Por eso, más allá de la biología, el gusto por lo picante puede estar tejido con la memoria, el consuelo y las emociones que asocias a ciertos platos.

¿Es malo disfrutar el picante? Escucha a tu cuerpo 

Desde una perspectiva de salud, la capsaicina tiene efectos complejos. Algunas investigaciones han explorado posibles beneficios (como efectos metabólicos o propiedades que podrían ayudar en el manejo del peso) y se ha estudiado su potencial en aplicaciones medicinales (Siebert et al., 2022). Al mismo tiempo, el consumo excesivo puede provocar molestias o daño: irritación intestinal, diarrea, gastritis y, en casos extremos y prolongados, complicaciones más serias (Instituto Mexicano del Seguro Social, 2018).

Por tanto, disfrutar del picante no es intrínsecamente “malo”, pero sí conviene atender cómo reacciona tu cuerpo y moderar la cantidad si notas efectos adversos.

Imagen Mujer enferma con las manos en el estómago sufriendo de intenso dolor.

Cuando el picante habla de ti

Elegir lo que comes también es elegir cómo quieres sentirte. Al aceptar ese mordisco que pica y arde, muchas veces estás seleccionando una experiencia que mezcla riesgo percibido y recompensa: buscas emociones, reencuentros con recuerdos, conexión con tu cultura o simplemente el endorfínico cosquilleo que sigue al dolor. Desde la salud mental, esto es relevante: tus elecciones alimentarias pueden ser una forma de regular emociones (buscar consuelo, activarte cuando estás apagada/o, demostrar coraje frente a otras personas) y te dicen algo sobre las estrategias que usas para manejar sensaciones internas.

Por eso, comer picante puede ser a la vez un gesto de placer y una pequeña prueba de tolerancia; es una decisión que refleja parte de quién eres y de cómo buscas sentirte en el mundo. ¿Qué te dice a ti la manera en que eliges tu picante: buscas consuelo, desafío, pertenecer, o simplemente disfrutas la sensación de vivir al límite por un bocado?

Para aprovechar al máximo el placer de consumir picante y sus beneficios, sin excederse y evitar molestias o daño a la salud, te compartimos los nutriólogos que forman parte de Integral-mente:

Y si tienes curiosidad por saber qué dice de ti el hecho de que busques este tipo de experiencias inicialmente dolorosas, también contamos con expertos en salud mental:


Este artículo se hizo con información de:

Byrnes, N. K., y Hayes, J. E. (2013). Personality factors predict spicy food liking and intake. Food quality and preference, 28(1), 213–221. https://doi.org/10.1016/j.foodqual.2012.09.008

Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD). (2021). El chile como parte de la cultura alimenticia de México. https://www.ciad.mx/el-chile-como-parte-de-la-cultura-alimenticia-de-mexico/

Instituto Mexicano del Seguro Social. (2018). Consumir Picante Libera Hormona del Placer; el Exceso Provoca Gastritis: IMSS. Gobierno de México. https://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/201810/256

San Mauro Martín, I., Mendive Dubourdieu, P., Paredes Barato, V., y Garicano Vilar, . (2016). Programación nutricional del gusto y la tolerancia al picante. Nutrición Hospitalaria, 33(4), 923-929. https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112016000400024

Siebert, E., Lee, S. Y., y Prescott, M. P. (2022). Chili pepper preference development and its impact on dietary intake: A narrative review. Frontiers in nutrition, 9, 1-20. https://doi.org/10.3389/fnut.2022.1039207

University Hospitals. (2022). Spicy Food Challenges: Harmful or Healthy? https://www.uhhospitals.org/blog/articles/2022/06/spicy-food-challenges-harmful-or-healthy

*El contenido de este artículo se redacta sólo con fines informativos. No puede servir como diagnóstico, tratamiento o recomendación de un profesional. Consulta con tu especialista ante cualquier duda.

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