INCEL

Entender el fenómeno para construir relaciones más sanas y pacíficas

Tiempo de lectura: 4 min.

¿Por qué es importante hablar de esto?

El objetivo de este artículo es explicar el fenómeno ‘incel’ desde una perspectiva psicoeducativa y constructiva. Entender sus raíces y las emociones que lo alimentan es un paso fundamental para que, como sociedad, podamos fomentar relaciones más saludables, empáticas y pacíficas.

¿Qué es el fenómeno ‘incel’? Conceptos clave para entenderlo

El término ‘incel’ es un acrónimo en inglés para ‘célibes involuntarios’. Se refiere principalmente a hombres jóvenes que sienten una profunda frustración y resentimiento al no poder establecer las relaciones afectivas o sexuales que desean. Lo característico de estos grupos es que culpan directamente a las mujeres y al feminismo de su situación. Esta hostilidad se manifiesta en un lenguaje violento y deshumanizante, llegando a usar términos como ‘NP’ (no persona) para referirse a las mujeres, negándoles su humanidad para justificar el odio.

Su ideología se apoya en dos metáforas centrales que ofrecen una explicación externa a un dolor interno complejo. Tomar la ‘píldora roja’, una metáfora extraída de la película The Matrix, simboliza un supuesto “despertar” a la idea de que la sociedad es injusta con ellos y el feminismo busca subyugarlos. Por otro lado, la ‘píldora negra’ representa una visión aún más pesimista y determinista: la aceptación de que su atractivo es inmutable y, por lo tanto, su situación no tiene remedio (De Vettor et al., 2025).

¿Por qué surge este resentimiento?

Este fenómeno no tiene una única causa, sino que es el resultado de una combinación de factores. Entre ellos se encuentran (De Vettor et al., 2025 y Facultad de Medicina, 2025):

  • Factores sociales y personales: Muchos de estos jóvenes han sufrido discriminación, ya sea por su condición económica, su físico o por no encajar en los estándares de belleza aceptados. A menudo, presentan dificultades para socializar, timidez o una profunda inseguridad que los hace más vulnerables.
  • Falta de educación emocional: Nuestra sociedad a menudo enseña a los hombres a reprimir lo que sienten con mandatos como “no llores” o “no te muestres débil”. Esto provoca que no cuenten con las herramientas necesarias para gestionar emociones complejas como la frustración o el rechazo de una manera sana.
  • Vulnerabilidad a discursos de odio: La falta de un pensamiento crítico bien desarrollado los hace más susceptibles a las explicaciones simplistas que encuentran en internet, a menudo impulsadas por discursos de odio, agendas antifeministas y de extrema derecha, que explotan sus inseguridades para ofrecerles un culpable fácil y un sentido de pertenencia.
  • Exclusión de los debates sobre género: A menudo, se excluye a los hombres de las políticas de género y no se generan espacios donde puedan reflexionar sobre su propia masculinidad. Esto puede hacer que vean el feminismo no como una respuesta, sino como la fuente de sus problemas, sintiéndose alienados.
Imagen Hombre adolescente solitario y resentido.

Una mirada social, no una enfermedad mental

Es crucial aclarar que la misoginia y la adhesión a las ideas de estas comunidades no son un trastorno mental que se pueda “curar con una pastilla”. Se trata de un fenómeno social y educativo que requiere transformaciones en nuestra cultura, no medicación (Facultad de Medicina, 2025).

Aquí surge una dinámica psicológica clave: la subordinación instrumentalizada. Al posicionarse como víctimas permanentes de un sistema injusto, algunos sienten que su sufrimiento les da derecho a deshumanizar y culpar a quienes consideran responsables, principalmente a las mujeres. Su dolor se convierte en un arma para justificar la hostilidad. Esto no significa que su sufrimiento no sea real. Al contrario, es profundo. Una encuesta internacional reveló que, dentro de este grupo, un 64% presenta síntomas de depresión, un 60% de ansiedad y un alarmante 48% ha tenido ideación suicida (De Vettor et al., 2025).

Las consecuencias de la violencia

Para abordar las consecuencias, es importante distinguir entre agresividad y violencia. La agresividad puede ser un síntoma de su sufrimiento (ansiedad, depresión), pero la violencia misógina que promueven estos foros es un fenómeno social cuyo objetivo es ejercer poder y control. La venganza nunca es una solución; sólo perpetúa el ciclo de dolor (Facultad de Medicina, 2025). 

Sin embargo, es importante saber que existen caminos de salida. En internet han surgido comunidades de apoyo, como IncelExit, para personas que buscan abandonar esta ideología y sanar sus heridas, demostrando que el cambio es posible (De Vettor et al., 2025).

Imagen Adolescente navegando en foros de internet.

Prevención: El poder de la educación y la cultura de la paz

La solución a este problema no es la censura, sino la educación. Para prevenir que más jóvenes caigan en discursos de odio, necesitamos enfocarnos en  (De Vettor et al., 2025,  Facultad de Medicina, 2025 y Fontanesi et al., 2024):

  • Fomentar el pensamiento crítico: Enseñar a los jóvenes, desde la casa y la escuela, a analizar y cuestionar la información que consumen, para que puedan identificar los discursos de odio y las narrativas falsas.
  • Promover la educación emocional: Es fundamental que todos, desde la infancia, aprendamos a reconocer, nombrar y gestionar nuestras emociones, especialmente la frustración, el enojo y el rechazo.
  • Desarrollar la empatía: Implementar programas educativos que fortalezcan la escucha activa, la cooperación y la ética del cuidado: aprender a cuidar de ti mismo y de los demás.

Hacia un futuro de conexión y empatía

La respuesta al odio y al aislamiento no es más confrontación, sino construir una sociedad con más herramientas para la conexión humana. Esto empieza en nuestras familias y escuelas, fomentando la educación emocional, el pensamiento crítico y la empatía como pilares fundamentales del desarrollo de nuestros niños y adolescentes.

En Integral-mente, creemos en la importancia de construir entornos seguros para nuestros jóvenes. Si te preocupa la situación de un/a hijo/a, un/a alumno/a o un/a amigo/a, o si tú mismo te sientes atrapado en la frustración, no dudes en buscar ayuda. Agenda una cita con nuestros psicólogos especialistas en terapia con niños y adolescentes; estamos aquí para acompañarte:

Imagen Adolescentes acostados felizmente en la hierba.

Este artículo se hizo con información de:

De Vettor, M., Lo Buglio, G., Barsanti, A., Ciocca, G., Gennaro, A., Goksal, R., Lingiardi, V., Giovanardi, G., y Boldrini, T. (2025). Involuntary Celibacy (Incel) Identity: A Thematic Analysis of an Online Community’s Beliefs and Emotional Experiences. Societies, 15(2), 44, 1-14. https://doi.org/10.3390/soc15020044

Facultad de Medicina. (2025). Fenómeno Incel: la UNAM reflexiona sobre los nuevos retos en la salud psicosocial de las juventudes. Gaceta Facultad de Medicina. https://gaceta.facmed.unam.mx/index.php/2025/10/21/fenomeno-incel-la-unam-reflexiona-sobre-los-nuevos-retos-en-la-salud-psicosocial-de-las-juventudes/

Fontanesi, L., Marchetti, D., Cosi, G., Limoncin, E., Jannini, E. A., Verrocchio, M. C., y Ciocca, G. (2024). What Does It Take to Make an Incel: The Role of Paranoid Thinking, Depression, Anxiety, and Attachment Patterns. Depression and anxiety, 5512878, 1-11, https://doi.org/10.1155/2024/5512878

*El contenido de este artículo se redacta sólo con fines informativos. No puede servir como diagnóstico, tratamiento o recomendación de un profesional. Consulta con tu especialista ante cualquier duda.

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