Cuando la depresión vuelve tu vida en blanco y negro… por mucho tiempo
Tiempo de lectura: 4 min.
¿Alguna vez has sentido que tu vida perdió su color? No es sólo un “día gris” o una semana mala, más bien una sensación constante, casi eterna, de que el brillo se le ha bajado a todo lo que te rodea. Te levantas, vas al trabajo o a la escuela, cumples con tus obligaciones, pero el sabor de las cosas no está. La alegría genuina parece un recuerdo lejano o algo que le sucede “a otra gente”. Si te identificas con esto, puede que seas víctima de la Distimia o, como lo llamamos técnicamente hoy en día, Trastorno Depresivo Persistente.
¿Qué es exactamente la Distimia?
Según los manuales actuales (como el DSM-5 y la CIE-11), la distimia se define como una depresión crónica, caracterizada por un ánimo “bajo” o “triste” presente la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos años (Lu, 2021; Valadas y Freitas, 2021).
Mientras que un episodio de depresión mayor puede sentirse como una tormenta eléctrica intensa que te tira a la cama de golpe, la distimia es más como una llovizna constante, un “chipi-chipi” que no para durante años.

¿Cómo se siente?
Más allá de la tristeza, la distimia se manifiesta en el cuerpo y en la mente de formas que a veces pasamos por alto. Aquí te presentamos lo más común (Mayo Clinic, 2023):
- Fatiga crónica: Te sientes cansada o cansado todo el tiempo, incluso si dormiste tus horas. Es un peso en el cuerpo que no se quita con café.
- Cambios en el apetito: Puede que comas de más por ansiedad o que la comida no se te antoje nada.
- Insomnio o exceso de sueño: O no puedes conciliar el sueño, o quisieras dormir todo el día para no lidiar con la realidad.
- Baja autoestima: Una voz interna que te dice “no sirves para esto”, “no vales la pena” o “nunca vas a cambiar”.
- Dificultad para concentrarte: Sentir que la cabeza está nublada, que te cuesta tomar decisiones simples, ya sea en el trabajo o en la escuela.
- Desesperanza: La sensación de que el futuro es igual de plano que el presente.
Es importante mencionar que, a veces, estos síntomas físicos pueden confundirse con otras afecciones, como el hipotiroidismo. Por eso es tan importante no autodiagnosticarse: muchos síntomas de desórdenes hormonales, como la fatiga o la ganancia de peso, se parecen mucho a la depresión. Un profesional sabrá hacer la distinción.
El impacto en tu día a día
La distimia no se queda quieta; se mete en todas las áreas de tu vida. Puede afectar tu rendimiento escolar o laboral, haciéndote sentir que “no das el ancho”. En tus relaciones, puede que tu pareja, amigos o familiares te perciban como alguien distante, apático o siempre “de malas”. A la larga, este trastorno cobra una factura alta: reduce tu calidad de vida y te impide disfrutar los logros que, con tanto esfuerzo, consigues (Lu, 2021).

No es tu culpa
Tener distimia no es señal de que “no le estás echando ganas”. La ciencia nos confirma que el Trastorno Depresivo Persistente tiene causas biológicas, genéticas y ambientales. Factores que van desde tu historia familiar hasta situaciones difíciles en la infancia pueden haber programado tu cerebro para este estado de “modo ahorro de energía” (Lu, 2021).
Nadie puede salir de una distimia solo “pensando positivo”, y eso está bien. Se vale no poder solo.
¿Por qué buscar apoyo profesional?
Sabemos que dar el paso de pedir ayuda da miedo, y a veces la propia desesperanza de la distimia te dice: “¿Para qué voy, si nada va a cambiar?”. Esa es la enfermedad hablando, no tú. Buscar a un psicólogo o psiquiatra es vital por varias razones:
- Diagnóstico certero: Hay que descartar otras afecciones y entender si lo que tienes es distimia pura o si se ha juntado con episodios de depresión mayor (algo que llamamos “depresión doble”) (Klein, 2020).
- Tratamiento a la medida: Lo que mejor funciona para la distimia suele ser una combinación de psicoterapia (para cambiar patrones de pensamiento y sanar heridas) y, en algunos casos, medicación recetada por un médico psiquiatra (para equilibrar la química de tu cerebro) (Lu, 2021).

Un mensaje de esperanza para ti
La distimia sí se trata y sí se mejora. Imagina cómo sería tu vida si pudieras recuperar, poco a poco, la capacidad de sorprenderte, de disfrutar un café en la mañana o de sentir orgullo por tu trabajo. Esa capa gris que te cubre no es tu piel, es sólo un traje pesado que llevas puesto hace mucho tiempo, y con la ayuda adecuada, te lo puedes quitar. El primer paso es reconocerlo y pedir ayuda. En Integral-mente tenemos especialistas de la salud mental dispuestos a ayudarte:
Este artículo se hizo con información de:
Klein, D. N. (2020). Persistent Depressive Disorder: Commentary on Parker and Malhi. The Canadian Journal of Psychiatry, 65(1), 16-18. https://doi.org/10.1177/0706743719860823
Lu, J. (2021). A Systematic Review of the History, Cause, and Treatment of Persistent Depressive Disorder. Advances in Social Science, Education and Humanities Research, 615, 2329-2334. 10.2991/assehr.k.211220.402
Mayo Clinic. (2023). Trastorno depresivo persistente. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/persistent-depressive-disorder/symptoms-causes/syc-20350929
Valadas, M. T., y Mota Freitas, R. (2021). Dysthymia through time: A review. European Psychiatry, 64(S1), S329. https://doi.org/10.1192/j.eurpsy.2021.883
*El contenido de este artículo se redacta sólo con fines informativos. No puede servir como diagnóstico, tratamiento o recomendación de un profesional. Consulta con tu especialista ante cualquier duda.




