Un mes de amor y compartir en familia
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Diciembre llega como una pausa cálida en medio del ritmo acelerado del año. Es ese momento en el que, casi sin darnos cuenta, surge la necesidad de mirar hacia atrás, agradecer lo vivido y acercarte a quienes han estado contigo en el camino. En muchas culturas, este mes se asocia con celebraciones como la Navidad y el Año Nuevo, fechas que invitan a la reflexión, la gratitud y la alegría, y que despiertan el deseo de compartir tiempo y emociones con la familia y las personas significativas para ti.
El lugar donde aprendes a amar
La Dra. Perea (2006) explica que la familia es una comunidad de personas que posibilita la supervivencia de sus integrantes. Esta comunidad se fundamenta en el amor, valor que constituye su fuerza interior y que procura la vitalidad de las relaciones personales, permitiendo que cada integrante crezca, se desarrolle y alcance su autonomía personal.
Desde esta perspectiva, la familia es tanto un espacio de convivencia, como un entorno donde se construyen vínculos, aprendizajes y formas de relacionarte contigo y con los demás.

La familia: un sistema que se mueve contigo
Desde la Teoría General de los Sistemas de Bertalanffy, aplicada al contexto familiar, la familia se concibe como un sistema abierto y estable, con una historia propia, conformado por reglas y límites que pueden ir desde muy rígidos hasta difusos o poco definidos. Además, se encuentra inserta en un sistema mayor y está compuesta por distintos subsistemas, como el conyugal, parental y fraternal, los cuales interactúan entre sí (Zenarutzabeitia y López, 2004).
Comprender a la familia como un sistema te permite reconocer que lo que sucede con una persona impacta, de una u otra forma, en el resto de sus integrantes.
El clima emocional que sostiene o desgasta
Las definiciones anteriores ponen el acento en la interacción entre las y los miembros de la familia. De acuerdo con Perea, el bienestar familiar depende en gran medida del clima emocional y de relaciones basadas en el amor generoso, la entrega y el respeto mutuo. Cuando estos elementos están presentes, se favorece un ambiente que nutre emocionalmente y fortalece los lazos afectivos.
Diciembre y el deseo de compartir
Diciembre suele asociarse con la unión y la convivencia familiar. De acuerdo con el Barómetro Internacional de Navidad elaborado por Grupo Ferratum (2017), en el caso de las y los mexicanos, el 90% de las personas encuestadas considera que lo más importante de las fiestas decembrinas es disfrutar a la familia (Excélsior, 2017).
Algunas de las razones que explican este fenómeno son las siguientes:
- Celebraciones festivas. Durante diciembre se celebran festividades como la Navidad y el Año Nuevo, tradicionalmente vividas en familia. Estas fechas se convierten en oportunidades para reunirse, intercambiar obsequios, compartir comidas especiales y crear recuerdos en conjunto.
- Espíritu de generosidad y gratitud. La temporada decembrina se asocia con valores como la generosidad y la gratitud. Es común que surjan actos de amabilidad y apoyo hacia otras personas, lo cual también se refleja al interior de la familia, fortaleciendo los vínculos afectivos.
- Tiempo libre. Para muchas personas, diciembre implica vacaciones escolares o laborales, lo que brinda mayor disponibilidad de tiempo para convivir con sus seres queridos y planear actividades de calidad en conjunto.
- Reflexión y nostalgia. El cierre del año invita a reflexionar sobre lo vivido en los meses anteriores, lo que en muchas ocasiones te lleva a valorar más a tus seres queridos y a buscar momentos significativos a su lado.
- Reencuentros. Durante este mes es frecuente el reencuentro con familiares que viven lejos o que no se han visto en mucho tiempo. Estos encuentros suelen estar cargados de emociones positivas que refuerzan el sentido de pertenencia y los lazos afectivos.
Celebrar juntos: el verdadero sentido de la temporada
Diciembre es un mes especialmente significativo para muchas personas. Si bien la Navidad es una festividad de origen cristiano que conmemora el nacimiento de Jesucristo, con el paso del tiempo ha trascendido el ámbito religioso. Hoy en día, se vive también como una celebración social y cultural que promueve la reflexión, la gratitud y la cercanía con las y los demás, en especial con la familia.
Disfruta esta temporada decembrina como una oportunidad para fortalecer tus vínculos. Puedes hacerlo al planificar con anticipación los encuentros, mantener una comunicación abierta, involucrar a todas y todos, y respetar las diferencias. De esta manera, contribuyes a generar un ambiente de confianza y respeto, donde el reencuentro esté acompañado por la generosidad, la gratitud, la reflexión y el amor que dan sentido a este cálido diciembre.
Este artículo se hizo con información de:
Excélsior. (2017). Estar con la familia en Navidad, lo más importante para mexicanos. Vanguardia. https://vanguardia.com.mx/vida/estar-con-la-familia-en-navidad-lo-mas-importante-para-mexicanos-HOVG3354245
Perea-Quesada, R. (2006). La familia como contexto para un desarrollo saludable. Revista española de pedagogía, 64(235) 417-428. https://revistadepedagogia.org/lxiv/no-235/la-familia-como-contexto-de-un-desarrollo-saludable/101400009826/
Zenarutzabeitia-Pikatza, A. y López-Rey, M. (2004). Teoría general de los sistemas aplicada a la familia. Revista el Médico y el Médico Interactivo. http://2011.elmedicointeractivo.com/formacion_acre2004/tema16/herramientas10.php
*El contenido de este artículo se redacta sólo con fines informativos. No puede servir como diagnóstico. tratamiento o recomendación de un profesional. Consulta con tu especialista ante cualquier duda.






