ANTE UNA EXPERIENCIA TRAUMÁTICA

¿Cómo afrontar sus secuelas emocionales?

Tiempo de lectura: 4min.

Vivir un acontecimiento violento o encontrarte en una situación en la que tu vida o seguridad están en riesgo puede generar miedo, impotencia y una profunda sensación de vulnerabilidad. Aunque las lesiones físicas suelen recibir atención inmediata, las consecuencias emocionales también pueden ser importantes y permanecer incluso después de que la situación haya terminado.

Más allá de las características del acontecimiento, lo importante es reconocer que vivir o presenciar una situación de este tipo puede convertirse en una experiencia traumática. Cuando esto ocurre, puedes sentir que tus recursos habituales para afrontar las dificultades ya no son suficientes y experimentar cambios importantes en tu bienestar emocional (Muñoz y Navas, 2007).

¿Qué es el Trastorno de Estrés Postraumático?

De acuerdo con la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, 2014), el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) puede aparecer después de exponerte, de manera directa o indirecta, a una situación en la que exista una amenaza de muerte, una lesión grave o violencia sexual.

Esta exposición puede ocurrir de distintas formas: al vivir directamente el acontecimiento, presenciarlo, saber que le ocurrió a alguien de tu familia o a una amistad cercana, o estar expuesto de manera frecuente e intensa a detalles relacionados con lo sucedido.

Cuando los síntomas permanecen durante más de un mes, puede diagnosticarse TEPT. Entre sus principales manifestaciones se encuentran:

  1. Revives lo ocurrido: puedes experimentar pesadillas, imágenes, recuerdos involuntarios o una sensación de estar nuevamente en el momento del acontecimiento.
  2. Evitas aquello que te lo recuerda: puedes comenzar a evitar lugares, personas, actividades, conversaciones o pensamientos relacionados con lo que viviste.
  3. Presentas cambios en tu estado de ánimo y comportamiento: puedes tener dificultades para concentrarte o dormir, sentirte constantemente en alerta o presentar irritabilidad.

¿Cuál es la diferencia con el Trastorno de Estrés Agudo?

El Trastorno de Estrés Agudo (TEA) también puede aparecer después de vivir una experiencia traumática. La principal diferencia con el TEPT está relacionada con el tiempo que permanecen los síntomas.

De acuerdo con la APA, en el TEA los síntomas aparecen después de la exposición al acontecimiento traumático y pueden durar entre tres días y un mes. Si estos continúan durante más de un mes, puede considerarse un TEPT, siempre que se cumplan los demás criterios necesarios para su diagnóstico.

Como señala Carvajal (2011), el TEPT es uno de los trastornos más estudiados en personas que han vivido acontecimientos de este tipo, precisamente por la relación entre la experiencia traumática y la aparición de sus síntomas.

Imagen Hombre con expresión de angustia frente al espejo.

Otras consecuencias emocionales que puedes experimentar

El impacto de una experiencia traumática no siempre se presenta de la misma manera. Además del TEPT y el TEA, puedes experimentar otras dificultades emocionales, como:

  • Depresión: puedes sentir tristeza profunda, desesperanza, falta de interés por actividades que antes disfrutabas o, en casos graves, presentar pensamientos relacionados con la muerte.
  • Ataques de pánico: pueden aparecer de manera repentina, especialmente cuando te encuentras en lugares o situaciones que relacionas con lo ocurrido.
  • Ira o irritabilidad: puedes sentirte enojado/a con mayor frecuencia o reaccionar de manera más intensa ante determinadas situaciones.
  • Consumo problemático de sustancias: algunas personas pueden recurrir al alcohol u otras drogas intentando disminuir, evitar o esconder el dolor emocional.
  • Miedo y evitación: puedes sentir un temor intenso ante situaciones, lugares o actividades que relacionas con la experiencia y comenzar a evitarlos.

¿Cómo puedes afrontar las secuelas emocionales?

Superar las consecuencias de una experiencia traumática puede tomar tiempo y, en algunos casos, requiere acompañamiento profesional. Si estás atravesando una situación así, algunas estrategias pueden ayudarte:

  • Busca apoyo psicológico: acudir con un/a profesional de la salud mental, especialmente con alguien que tenga experiencia en trauma, puede ayudarte a comprender y procesar lo que viviste. La terapia cognitivo-conductual (TCC), por ejemplo, puede ayudarte a identificar y modificar pensamientos y conductas que mantienen el malestar.
  • Considera la psicoterapia grupal: compartir tu experiencia con personas que han vivido situaciones similares puede ayudarte a sentirte acompañado/a y comprender que no estás solo/a en tu proceso.
  • Practica técnicas de relajación: con el acompañamiento adecuado puedes aprender técnicas como la respiración diafragmática, la relajación progresiva de Jacobson o mindfulness. Estas herramientas pueden ayudarte a disminuir la tensión y manejar mejor el estrés y la ansiedad.
  • Habla cuando te sientas preparado/a: compartir lo que viviste con familiares, amistades u otras personas de confianza puede ser parte de tu proceso. Sin embargo, no tienes que hablar de lo ocurrido antes de sentirte listo/a. Respeta tus límites y decide con quién y cuándo quieres hacerlo.
  • Cuida tus necesidades básicas: procura mantener horarios de sueño adecuados, alimentarte de manera equilibrada y realizar actividad física de acuerdo con tus posibilidades. Cuidar tu cuerpo también puede contribuir a tu bienestar emocional.
  • Evita automedicarte: recurrir al alcohol, drogas o medicamentos sin supervisión médica puede empeorar tu malestar. Si consideras que necesitas medicación, consulta con un/a profesional de la salud para determinar qué es adecuado para ti.
  • Sé paciente contigo: recuperarte de una experiencia traumática no ocurre de un día para otro. Date tiempo y evita exigirte que todo vuelva a la normalidad inmediatamente.
  • Trabaja los recuerdos de manera gradual: enfrentar aquello que te recuerda la experiencia puede formar parte del tratamiento, pero no tienes que hacerlo por tu cuenta ni exponerte de golpe. Un/a profesional puede acompañarte para trabajar estos recuerdos de manera gradual y segura.
Imagen Personas en terapia grupal aplaudiendo a una de las participantes.

Acércate a profesionales

La manera en que una experiencia traumática afecta a cada persona puede ser diferente. Influyen aspectos como sus experiencias previas, sus recursos personales y las estrategias que utiliza para afrontar situaciones difíciles.

Por eso, si después de vivir un acontecimiento violento continúas sintiendo miedo, ansiedad, tristeza, irritabilidad, dificultades para dormir o cualquier otro malestar que interfiera con tu vida cotidiana, buscar apoyo profesional puede ayudarte.

En Integralmente contamos con especialistas experimentados en la atención del TEA y TEP, consúltalos aquí:


Este artículo se hizo con información de:

American Psychiatric Association – APA. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 (5a. ed.). Editorial Médica Panamericana.

Carvajal, César. (2011). Trauma y estrés postraumático: algunas reflexiones. Revista chilena de neuro-psiquiatría, 49(3), 221-224. http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272011000300001

Muñoz, J. y Navas, E. (2007). El daño psicológico en las víctimas del terrorismo.  Psicopatología Clínica Legal y Forense, 7(1), 147-160. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2553076

*El contenido de este artículo se redacta sólo con fines informativos. No puede servir como diagnóstico, tratamiento o recomendación de un profesional. Consulta con tu especialista ante cualquier duda.

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

Por favor, rellene los campos obligatorios*

Iniciar sesión

Regístrate